Maletas, botas, chaquetas. No hay a artículo de cuero que Marcelino Ortiz no pueda reparar.

Carteras Louis Vuitton, maletas de la Segunda Guerra Mundial, retazos de cuero y más de algún objeto olvidado por su dueño, adornan el taller Nazareth de Marcelino Ortiz en la calle Esmeralda de Santiago.

 

A sus 49 años ha dedicado 26 a la marroquinería, es decir, a la reparación y restauración de cualquier artículo de cuero como chaquetas, maletas, y carteras. Aunque en su afán de diversificar su negocio también confecciona algunas prendas y arregla cierres y broches.

 

Autodidacta, trabajó de junior en muchas empresas, hasta que a los 16 años fue contratado en un taller de marroquinería, donde aprendió el oficio.

 

Seis años después inauguraba su propio taller. "Siempre quise ser independiente, no quería jefes porque abusan de los trabajadores y a mí me cargan las injusticias", señala hoy orgulloso.

 

Desde ese momento la clientela no le falta. Actrices, como "La Desideria", le encomendaban arreglos de muebles, o la esposa del fallecido general Bernales le encargaba la reparación de maletas, una de sus especialidades.

 

Sea cual fuere el trabajo encomendado, Marcelino nunca rechaza los pedidos. "Aunque nunca haya hecho un trabajo antes, siempre me las ingenio para buscar la solución, me encantan los desafíos", dice.

 

Es por ese espíritu, sumado a su puntualidad y a la calidad de su trabajo, que asegura que sus clientes cruzan media capital para contratarlo.

 

Su clientela proviene de Vitacura, Las Condes o La Dehesa. Nunca han llegado de Cerro Navia o Puente Alto. Para él la explicación es simple: la gente de menos recursos no viaja, por lo tanto no necesita arreglar maletas.

 

Además reconoce que la marroquinería no es un trabajo barato. Por teñir una chaqueta de cuero cobra desde 18 mil; por cambiar un cierre a una maleta 10 mil; y por restaurar una maleta puede llegar a cobrar 50 mil. Eso sí, asegura la calidad y la puntualidad de la entrega, un sello de su trabajo que, asegura, se van transmitiendo de boca en boca.

 

Mientras que los mayores le encomiendan la reparación de muebles o reliquias familiares como un Luis XVI, los jóvenes le encomiendan arreglos de prendas.

 

Para ello su compañera es una máquina de coser Singer alemana, que compró hace décadas y que nunca le ha fallado. Gracias a la mantención que él mismo realiza, se ha evitado gastar 5 millones en una nueva.

 

Maleta con billetes

 

Con 26 años en el negocio, las anécdotas se apilan. Entre risas recuerda cuando una "distinguida dama" le encomendó la reparación de una cartera donde encontró un rollo de billetes. Sin dudarlo, llamó a la dueña para que retirara su dinero.

También recuerda el día que llegó a su taller un hombre reconocido por sus antecedentes mafiosos a reparar una maleta. Una vez terminado el trabajo, vio en las noticias cómo su cliente era arrestado junto a la maleta llena de billetes y en cuyo interior Marcelino había dejado su tarjeta.

 

Además de dar gracias porque nunca le ha faltado trabajo, Marcelino reconoce que por este oficio puede mantener a su esposa e hijos, quienes ya en la universidad no seguirán con su legado. Pero esto al artesano no le importa.

 

Le basta tener un oficio que hace bien y lo hace feliz.

 

Nota extraida del diario La Nación / 24 julio 2009

 

Marcelino Ortiz

Reparaciones de cueros y maletas

Mac Iver 764 local 6

2-6339079

 

 

 

 

 

Ecoferiantes y diseñadores formulario de inscripción clickear aqui!

Sponsors de la Semana del Barrio Esmeralda

Boletín de noticias

Recibe toda la información del barrio a través de nuestro Boletin de noticias
Registrate!!